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Sacerdote violó a niño muchas veces y le decía: “Es un sacrificio que tienes que aguantar, sí quieres servir a Dios”




Ayer marcharon miles de mexicanos conservadores por defender supuestamente a la niñez de la amenaza que dicen que representa la legalización del matrimonio entre pareja homosexuales. Defendiendo a lo llaman “familia natural”, no dejaron de levantar carteles en los que se decía que el modelo de familia natural es como la de “María, José y Jesús.”

  No parecen darse cuenta de lo irónico de este discurso, toda vez que en el seno de la Iglesia es donde se han revelado las peores atrocidades de abuso infantil. Recientemente han sido varios los sacerdotes procesados tan solo en México por pederastia, violación equiparada y corrupción de menores.

En este sentido, vienen muy adecuadas las palabras de la madre de una de esas víctimas: “Que con esa boca y esas manos tan sucias estén hablando de Dios; no puede ser.” Estas palabras fueron expresadas por la madre de José, victima del sacerdote Francisco Javier Castillo Ríos, uno de los tres miembros de la jerarquía de la Iglesia católica de San Luis Potosí que fueron denunciados penalmente el año pasado.

Como se recordará el sacerdote que violó a un menor durante dos años tuvo el descaro de decirle que tenía que soportarlo, porque eso era “parte de los sacrificios que debía aguantar” si quería también ser sacerdote.

El sacerdote se hizo amigo de la familia del menor y pidió que lo dejaran tomarlo a su cargo, pues el niño quería también ser sacerdote. El niño visitaba con regularidad al sacerdote y cenaba con él.

El sacerdote drogaba al menor en la cena y abusaba de él mientras estaba bajo los efectos del somnífero. Pero una vez el menor despertó en pleno abuso. Y el sacerdote tuvo que amenazar de muerte a su familia para seguir estando con él.

La madre luego notó cambios de conducta en su hijo, pero no quería decir lo que le pasaba. Un día revisó su celular y encontró un mensaje del sacerdote que le decía que le iba a dar un dinero. Este dinero era por su silencio. Al ser cuestionado, el niño lloró y confesó todo.

Desafortunadamente, la madre no contó con todo el apoyo de las autoridades para tramitar la denuncia. Fue hasta que el caso trascendió a los medios nacionales que se empezó a tomar en serio el asunto.


Escrito por: Alexander Garín Rojas