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La negra historia del fundador de los autos "Renault"






Louis Renault, uno de los pioneros de la industria automotriz, quien introdujo la producción en serie en Europa e innovaciones como los frenos de tambor y mejoras en el rendimiento de la trasmisión manual de los vehículos, tiene una historia gris a causa de la cual su nombre se prestigió durante muchos años, acusado de haber colaborado con los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y haber traicionado así a su patria.

Murió el 24 de octubre de 1944, en un hospital de  París, donde esperaba ser juzgado por haber sido acusado de colaborar con Hitler. Fue golpeado en prisión, aunque la causa oficial de su muerte fue una infección urinaria.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Renault produjo más de 30,000 vehículos para los alemanes. Su colaboración fue profundamente resentida por los franceses. Tras la liberación de París en agosto de 1944, sus enemigos ejercieron presión en los medios de comunicación para señalar que había aumentado su fortuna durante la guerra y exigir su detención.

Renault, había sido condecorado con la Gran Cruz de la Legión de Honor por ayudar al gobierno francés durante la Primera Guerra Mundial, y era irónico este giro de la historia. Se negó a huir y se entregó a las autoridades esperando aclarar la situación. Murió a las cuatro semanas sin haber sido juzgado.

Es así como el gobierno ordena que se nacionalice la empresa Renault. En 1996, el gobierno francés encabezado por Jacques Chirac, privatizó Renault.  
Cuando la empresa cumplió 100 años de fundación, a los descendientes les fue prohibido participar en la celebración.

Los historiadores siguen debatiendo la verdad del caso. Si fue culpable o si solo fue victima de las circunstancias. Incluso hay quienes piensan que fue un héroe al evitar que alrededor de 40,000 empleados de su compañía fueran enviados a Alemania durante la ocupación nazi en Francia. 

 Algunos argumentan que Renault se vio obligado a producir vehículos para los nazis para conservar su vida, pero otros no le perdonan no haber opuesto resistencia.

En 2011 sus ocho nietos denunciaron al Estado francés, reclamando que la nacionalización había sido inconstitucional. Argumentaron que la compañía de su familia tuvo más remedio que trabajar para el régimen nazi y alegaron que “ninguna otra compañía fue objeto de este tipo de tratamiento, ni siquiera aquellas en las que los directivos fueron declarados culpables de colaboración”.

Como haya sido, el legado en Francia y en la industria automotriz a nivel mundial de Renault no puede ponerse en duda.
 

Escrito por: Alexander Garín Rojas