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La élite no se ha equivocado y ha trazado un plan minuciosamente para manejar a Donald Trump






El inesperado triunfo de Donald Trump como futuro presidente Estados Unidos, no ha sido un error de cálculo de las élites ni de los pronósticos en las urnas. Sino que es parte de un plan maquilado meticulosamente.

Esta victoria es resultado de un discurso ultra patriótico manejado bien, opuesto a las políticas “light” de Obama que Clinton continuaría en el exterior. Los estadunidenses de la clase popular ya estaban hartos de tan poca mano dura y unas políticas sociales que no se definían claramente. 

El tipo “sin pelos en la lengua” que habla al pueblo en un leguaje que le gusta y ha prometido oro y una nueva grandeza americana, ha sido un puñetazo efectivo que se ha ganado la simpatía de los votantes que decidieron la victoria.

La clave en este triunfo ha sido la propaganda. Trump gastó cien millones de dólares en su campaña, con tal de conseguir el objetivo a como diera lugar. La jugada ha sido formidable pues el senado tiene mayoría republicana. Con la presidencia y el congreso, Trump podrá hacer y deshacer a su antojo.

Así que lo primero que se vendrá abajo es la propuesta de seguro de salud universal y gratuito, pues los republicanos basan su sistema sanitario en multinacionales de seguros que expolian a los ciudadanos. Las cosas no serán como en Europa, donde la seguridad social está garantizada, así como las pensiones.

Lo que busca ésta otra élite es un conflicto importante con Rusia o China. “No sabían cómo organizar otro atentado porque la insensibilización ciudadana cada día es mayor, y no se obtienen los resultados de euforia ni venganza de antaño. La sebera amenaza de poner fin a ISIS de un modo tajante sin dialogar con otras potencias ya es preocupante. 

Una cosa es coordinar un ataque donde todos los afectados e interesados se comprometan, es decir, Rusia y China cooperen con los USA, y otra muy distinta es ir en solitario como le gustaba a Ronald Reagan y su Rambo de los 80”, escribe Ralf B. Leepman para el sitio Buscando la Verdad.

Por supuesto, concluye el citado escritor, la propaganda de que Trump es independiente es sólo propaganda. Ya que la verdadera identidad del futuro presidente es Masón. 

Así, por medio del ego, el orgullo, la bandera y la patria Trump tiene el camino libre para hacer otra guerra como quiera, con el beneplácito del pueblo.


Escrito por: Carmen Mendoza Bello