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Este ingeniero inventó un motor que usaba agua pero el imperio petrolero lo mandó a matar





En la historia de la humanidad ha habido inventos que han permanecido ocultos a la divulgación porque no convienen a los intereses de los gobiernos o de los grandes capitales.

Uno de estos fue uno que en 1986 Stanley Meyer inventó: un motor que prometía liberar al planeta de explotar el petróleo. Incluso apareció en televisión para anunciarlo. 

Stanley era ingeniero en investigación y desarrollo, y tras treinta años de esfuerzo y estudio, consiguió dar forma a un dispositivo, el cual, inserto en un motor, producía hidrógeno y oxigeno a partir de agua, usando electricidad bajo los efectos de la electrolisis.
El agua usada se reciclaba al interior del aparato: no había necesidad  de agregar más agua luego de darse la combustión.

Aplicar este dispositivo sería mucho más económico que lo que se gastaría en combustible durante la vida del mismo motor.

Stanley probó su invento en un vehículo con resultados extraordinarios, tanto así que las empresas petroleras e incluso el pentágono le ofrecerían mucho dinero por su patente. Sin embargo, él no aceptó los tratos pues sabía que querían la patente para que el invento no fuera usado por nadie más.

Todo se preparaba para que se comercializara el producto y el orden mundial no podía permitir esto. Stanley pareció muerto en 1998 supuestamente accidentado en su coche. Sin embargo, hay evidencia que apunta a que fue envenenado. Se señala a las corporaciones del petróleo como responsables, pues su invento ponía en gran peligro a la industria del petróleo. 

El dispositivo y el aparto experimental fueron robados de su casa, según la denuncia de su hermano, y, sin la mente del inventor el invento revolucionario quedó en el olvido por la humanidad.



Escrito por: Alexander Garín Rojas