Los "surenos 13" se adueñaron de Cancún, son los encargados de cobrar las cuotas a los negocios





Ciudad de México.- El nuevo grupo armado que impera en Cancún y Playa del Carmen, Los Sureños, no perdona a nadie: cobran derecho de piso por igual a restaurantes de lujo como a artesanos. Las cuotas oscilan entre mil y dos mil pesos a la semana.

Restaurantes prestigiados, pescadores, vendedores de artesanías, de miel y demás deben cumplir con la ‘cuota semanal’, la cual puede aumentar si la temporada es alta. El ‘piso’ ronda los mil y dos mil pesos por semana o también por porcentaje; a los vendedores de comida se les exige 15% mientras que a vendedores de miel –quienes llegan desde Mérida- les cobran 10 por ciento de la venta total.

Los Sureños operan de forma semejante a Los Marasalvatruchas; también cuentan con tatuajes en el rostro, pecho y brazos. Los encargados ya los conocen y saben que no se deben meter con ellos; los domingos la playa es para ellos, siempre se pelean y los salvavidas deben supervisarlos. Aunque no se meten con los turistas, llegan con sus mujeres y se sumergen en la fiesta. 

“Ya sabemos que después de las cinco de la tarde la playa es de ellos; siempre se pelean y no podemos hacer nada más que si entran al mar, tratar de que no se ahoguen”.

Pese al aspecto intimidatorio de Los Sureños por sus tatuajes, la instrucción que tienen es simple: no molestar a nadie. Cumplen con su trabajo al recaudar ‘la cuota’, pero preocupa a las autoridades, pues ignora si cuentan con armas, si las saben usar, y si son capaces de actuar en momentos álgidos, por los cuales principalmente se detonó el código rojo en la zona luego de la balacera acaecida en el Blue Parrot.

Autoridades Federales saben que Los Sureños se han unido a otra célula conocida como Los Mongos, quienes comienzan a reclutar integrantes desde los 12 años. Estas pandillas son nutridas por migrantes centroamericanos como Guatemala, El Salvador y Honduras.

Sin embargo, hasta el momento no se tiene registro o se desconoce la estructura criminal que los controla.



Escrito por: Diego Velázquez R.