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Cada día las personas aceptamos trabajos que nos enferman, esclavizan y nos endeudan






El trabajo es indispensable para la existencia humana. Nadie está  libre de él. Millonarios y pobres deben trabajar alguna vez. Por algo los judíos lo consideraron una maldición en el Eclesiastés de la Biblia. Si bien el trabajo puede ser fuente de bienestar y realización, el capitalismo ha hecho que actualmente los trabajos tengan una carga negativa sobre las personas: son trabajos que enferman, endeudan y esclavizan.

Actualmente, tener un trabajo estable se paga con una alta factura: la de la salud. El sedentarismo y mala alimentación asociadas a las rutinas de trabajo actuales causan estragos crónicos en la salud. Muchos trabajadores tienen a la comida chatarra y a las bebidas azucaradas como dieta básica y diaria.

A esto se le suma el estrés asociado a las cargas de trabajo que generan problemas sostenidos como ansiedad, depresión y trastornos de sueño.

El capitalismo no funciona si no hay endeudamiento, esto en todos los niveles del sistema. El dinero ha creado la ilusión de que es obligatorio para la vida y bajo este efecto se mueve la sociedad. El consumo hace que la gente crea que su trabajo tiene un sentido o fin y de este modo se hace consumidor de productos que inundan el mercado y están programados para dejar de funcionar  o volverse obsoletos pronto.

El filósofo coreano Byung-Chul consideró que esta sociedad esta basada en el rendimiento, en sus dos sentidos de la palabra: la ganancia económica y la fatiga que a esto se asocia.  Los trabajadores viven agotados de su rutina diaria, la cual implica en muchos casos levantarse con el sol y regresar a casa opr la noche, ya exhaustos, con un montón de pendientes y tareas aún por hacer.

El trabajador se somete a esta autoexplotación de manera voluntaria. Los jefes se han vuelto amos de los trabajadores en un eslavismo moderno que funciona desde los tiempos de la Revolución Industrial. El trabajador es engañado bajo la ilusión de que si no tiene lo que quiere es que no se ha esforzado lo suficiente.

El trabajador vive entre la tensión del trabajo y la del consumo en un ciclo infinito condicionado por el propio capitalismo y que solo termina cuando el individuo se da cuenta de que es de verdad dueño de su vida, no en los términos planteados por el sistema, sino en la responsabilidad de crear una existencia acorde a su propia y única felicidad.


Escrito por: Alexander Garín Rojas