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Padres de los 43 normalistas no quisieron pagar el peaje y la policía los bajó a golpes




Así se las gastan los policías en nuestro país, y luego se preguntan porque la gente no los respeta y los detesta. 

Uniformado, con pistola en mano, baja a padres de normalistas de un autobús. Así es la ley en nuestro país cuando un activista se niega a pagar una caseta de cobro: la justicia amenaza con meterte un balazo en la frente

Cuando se transportaban por la carretera México-Cancún, padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa hace casi tres años, fueron bajados a punta de pistola por elementos de la policía vial.

Mediante un comunicado los padres de familia informaron: “a la altura del kilómetro 225, al pasar una caseta de cobro, policías estatales y auxiliares intentaron detener la marcha del autobús donde iban a bordo, al no lograrlo otra patrulla les cerró el paso kilómetros más adelante y apuntando con las armas de alto calibre bajaron con violencia a los padres de familia de los 43 y estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, los amenazaron con impedirles el avance porque pasaron sin pagar la caseta de cobro”.

Luego de discutir con los agentes un buen rato, dejaron ir a los padres de familia no sin antes amenazarlos. Tras ello: “los padres y madres de familia de los 43 condenamos enérgicamente el hostigamiento a nuestros compañeros que forman parte de la Caravana Sur-sureste y responsabilizamos al Gobierno Federal de la integridad física durante su trayecto y desplazamiento a los lugares que recorrerá”.

Así pues, el Gobierno Federal que encabeza Enrique Peña Nieto no solamente desapareció a estos estudiantes, sino que no los ha ayudado y las investigaciones se encuentran estancadas por falta de voluntad. En su momento el ex procurador Jesús Murillo Karam exhibió ‘la verdad histórica’ que no era más que un cúmulo de mentiras para dar carpetazo a la investigación. 

Hoy además, la federación se encarga de hostigar y desacreditar por varios canales a los padres que en su dolor desean saber qué pasó con sus hijos esa lamentable noche en Cocula, Guerrero.




Escrito por: Diego Velázquez R.