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El pueblo mantiene a la familia de Peña Nieto y gastan alrededor de 10 millones pesos semanales



El dicho de "cuentas claras, amistades largas" no le queda claro a la administración de Enrique Peña Nieto.

Mientras que los ciudadanos estadounidenses saben con claridad que gastos de la familia presidencial corren a cargo del erario y cuales deben pagar los ocupantes de la Casa Blanca, los mexicanos no tienen una idea clara de que gastos de la familia que vive en Los Pinos se cubre con recursos públicos y cuales no.

En México los excesos de los funcionarios públicos se han dado a conocer en gran medida a través de solicitudes de información al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Conocer los gastos de la familia presidencial por esta vía no es posible porque la entidad que alberga al representante del Estado mexicano es una de las que más reserva la información.
Diversas solicitudes de información realizadas por ciudadanos al INAI para conocer el detalle de los gastos personales de la familia que habita Los Pinos han sido negadas.

La presidencia ha contestado que la información es reservada por motivos de seguridad nacional, que no existe o que la Primera Dama está exenta de rendir cuentas al no ser servidora pública.

A la ciudadanía no le termina de quedar claro quién paga todos los gastos de la familia presidencial debido a que no existe un documento que especifique si la estancia de seis años en Los Pinos es gratuita, incluye un costo al erario o se hace a discreción del mandatario, como si lo hay en Estados Unidos.

Es sabido que el Jefe del Estado Mayor Presidencial es quien debe coordinar el mantenimiento de la Residencia Oficial, su conservación y remodelación, y que la Ayudantía del Presidente de la República es la encargada de apoyar al Presidente en sus actividades personales de acuerdo con el Reglamento del Estado Mayor Presidencial.

Por los datos del presupuesto de egresos de la federación se conoce que existe un gasto para servicios personales, materiales y suministros, así como para servicios generales de la Oficina de la Presidencia, pero los detalles se desconocen.

La opacidad alrededor de los gastos de la familia Peña Rivera es tal que ha generado desconfianza en la ciudadanía respecto del buen manejo de los recursos públicos.


Han sido cuestionados -por ejemplo- los gastos de la Primera Dama en los vestidos de diseñador que ha utilizado durante los actos del grito de independencia o cuando su maquillista, Alfonso Waithsman, la acompañó en la gira por China.

Por el contrario, los gastos de la familia que habita la Casa Blanca son transparentes.

A menos de que se trate de una cena oficial, la familia presidencial de Estados Unidos debe pagar sus comidas diarias, así lo especifica el Memorándum de las Disposiciones Financieras de la Familia Presidencial creado por el Centro de Transición de la Casa Blanca.

Otros gastos que deben salir del bolsillo de la familia del Presidente son los artículos de tocador, tintorería, estilistas y ropa, incluyendo la utilizada en eventos oficiales.

Incluso cuando el Presidente realiza un viaje por deber de su puesto, Barack Obama y ahora Donald Trump, debe pagar el asiento que ocupen las personas que brinden servicios especiales a su familia como valet, médico, niñera o estilista, así como otros acompañantes, tal como si se tratase de una aerolínea comercial.

La administración de la Casa Blanca no cubre los gastos de avión del Presidente y su familia cuando se utiliza para salidas no oficiales o eventos relacionados con su partido político, tampoco la comida y hospedaje en esos casos, aunque la seguridad siempre corre a cargo del erario.

De contar con esa clase de transparencia en la administración financiera de Los Pinos no existiría tanta especulación sobre a nombre de quien corren los gastos de la familia del Presidente y sus acompañantes.

Como Eduardo Verástegui, el actor que viajo con la familia para despedir al Papa Francisco en 2016 o las hermanas de la esposa del Presidente, Maritza, Luisa y Adriana Rivera, quienes han viajado con la familia presidencial en algunas giras oficiales, lo mismo que los hermanos de Enrique Peña Ana Cecilia y Arturo.