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Sicarios le cortan la mano a joven ladrón, llevaba 28 arrestos por la poli



Cuauhtémoc, Chihuahua.- La vida no volverá a ser la misma para “El Calilla”. Con tan solo 16 años y 28 arrestos por robos, que no fueron suficientes para que aprendiera a alejarse de la delincuencia, un grupo del crimen organizado le dio “una lección” que no olvidará: le amputaron una mano con un machete y lo dejaron amarrado a un poste.

Juan Isaac “N”, alias “El Calilla”, vive con su abuela, una mujer de 61 años. Ella misma lo entregó a la Policía Municipal el pasado 31 de agosto tras darse cuenta que en su casa, ubicada en la colonia Sierra Azul de Ciudad Cuauhtémoc, había escondido una pantalla de televisión de 60 pulgadas y un acumulador para automóvil.

Los oficiales lo detuvieron, fue llevado a la comandancia, pero, por su corta edad y en apego a la Ley para Adolescentes Infractores, en unas horas ya estaba libre, una vez más, como tantas otras más.
Robo a casa habitación, robo partes de auto e intoxicarse en la vía publica eran los delitos frecuentes que cometía “El Calilla”, sin someterse a rehabilitación, ni ser internado por las autoridades en algún centro especializado que pudiera alejarlo de ese estilo de vida.

Sin embargo, una semana después de la última detención Juan fue encontrado amarrado de un árbol; presentaba golpes en varias partes del cuerpo, estaba atado con cinta adhesiva industrial, su cabeza cubierta con un saco que apenas le permitía respirar y en su pecho una cartulina con un mensaje firmado por Gente Nueva del Tigre, una organización criminal que opera en esta zona de la entidad, encabezado por Julio “N”, alias “El Tigre”.

El texto decía que ese grupo iba a castigar a todos los ladrones de la ciudad y que les cortaría la mano si seguían despojando a la población de sus bienes.

“El Calilla” no fue el único “exhibido”. Ese mismo día y casi a la misma hora aparecieron otros dos jóvenes en condiciones similares: amarrados, golpeados y con una cartulina amenazante para quienes cometan robos en la ciudad.

A pesar de la agresión recibida, Juan no recibió protección policiaca, siguió viviendo en casa de la abuela y al parecer dedicándose a las mismas actividades; al menos fue lo que pensaron los del Cartel del Tigre, pues el día 18 de nueva cuenta se lo llevaron por la fuerza, lo golpearon y le dejaron amarrado a un poste, pero ahora con una diferencia: le cortaron una mano.

La extremidad fue colocada en una bolsa y pegada con cinta al cuerpo del joven; sin embargo, ya nada se pudo hacer por él.

Cuando las autoridades lo desamarraron estaba con una venda en su brazo derecho conteniendo la hemorragia, no mostraba más que una ligera mueca de dolor. En su rostro no hubo lágrimas, mucho menos un grito o expresión alguna de lo que sentía, simplemente esperó con inusitada tranquilidad a que una ambulancia lo trasladara a una clínica local para recibir atención, relataron los testigos.

Para el fiscal Zona Occidente, Jesús Manuel Carrasco, este tipo de acciones son estrategias del grupo delictivo en busca de “afinidad” con la sociedad, al aparentar que buscan la tranquilidad de la población y que a su manera darán seguridad, aunque en realidad, dijo, contaminan a los jóvenes con la venta de drogas.

También reconoció, que a pesar de sus 28 detenciones por la policía municipal, “El Calilla” no tiene un solo expediente abierto en su contra ante la Fiscalía General.