En México ganaba 90 pesos la hora como doctora, hoy es miembro del Instituto Pasteur en Francia



La doctora Raquel Hurtado Ortiz es hoy la encargada de la Colección Nacional de Cultivos de Microorganismos del Instituto Pasteur, en París, Francia.

Tras ocho años de intenso trabajo y de haber dejado México logró ser parte de esa prestigiada institución que, fundada el 4 de junio de 1887, ha contribuido con descubrimientos que han permitido a la medicina controlar enfermedades como la difteria, el tétanos, la tuberculosis, la poliomielitis, la gripe y la fiebre amarilla, y fue el primer laboratorio que logró aislar el VIH, que provoca el sida.

Además, ocho científicos del Instituto Pasteur han obtenido el Premio Nobel en las ramas de la Fisiología  y la Medicina.
Pero en México, su historia fue muy diferente.
Aquí, la investigadora mexicana tuvo empleos donde le pagaban a 90 pesos la hora, en los que no recibía dinero en vacaciones porque “no se trabajaba” y también en los que no tenía derecho a ninguna prestación.

Como en el caso de la doctora Hurtado Ortiz, Estados Unidos, Alemania, Canadá, España, Francia, Reino Unido, Japón y otros 60 países han sido el destino para 1.2 millones de mexicanos altamente calificados o con estudios de posgrado que se han marchado de México entre 1990 y 2015, porque no encontraron oportunidades de desarrollo profesional, de acuerdo con información del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

En 2017, se documentó que la migración de talento mexicano deriva de una compleja problemática de naturaleza estructural, ligada al modelo de desarrollo del país. De acuerdo con la investigación, de 1990 a 2015, el número de posgraduados mexicanos, tan sólo en Estados Unidos se multiplicó casi seis veces para alcanzar 249 mil.

Raquel Hurtado es Químico Bacteriólogo Parasitólogo, egresada del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Estudió los cinco años que dura la carrera y tardó otro más en titularse. Decidió continuar sus estudios: hizo dos años de Maestría en Ciencias con especialidad en Inmunología, en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, y luego el Doctorado en Ciencias que también fue con especialidad en Inmunología.
Esos dos últimos los realizó con el apoyo de una beca del Conacyt.

Sus investigaciones de posgrado se enfocaron en analizar la respuesta inmunológica en modelos animales contra infecciones causadas por micobacterias, entre las que está incluida la que causa la tuberculosis.
Inició con su proyecto sobre tuberculosis y otras enfermedades infecciosas causadas por la bacteria que se llama micobacteria emulseras, que causa una enfermedad en la piel, que no es muy frecuente, que se llama Úlcera de Buruli que tiene más presencia en países de África, aunque también hubo casos reportados en México.

Hizo la parte científica en el Hospital de Nutrición en Tlalpan y en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), del Politécnico.

“Yo veía mucho el ejemplo de mis profesores de posgrado. Ellos, igual por la época, tuvieron la opción de que en cuanto terminaron el doctorado tenían ya un puesto en alguna universidad pública para hacer investigación y dar clases. Entonces yo pensé que con un doctorado, tendría las puertas abiertas o un puesto asegurado en alguna universidad. En ese momento me gustaba dar clases y hacer investigación, entonces es el perfil que me empecé a crear”.
Durante su doctorado, empezó a dar algunas clases. Tenía el dinero de eso y de la beca; cuando se terminó, buscó un espacio en alguna escuela particular para tener tiempo de terminar su posgrado.

“Por algunos compañeros que empezaban a buscar, vimos que era muy difícil ya establecerse en alguna universidad o en algún centro de investigación.

Yo tenía ejemplos de muchas personas que habían salido del país para hacer una estancia postdoctoral, ya que es muy importante para la carrera de un científico haber hecho una estancia postdoctoral en el extranjero. Entonces, de todos los ejemplos que tenía con mis expectativas, hacían el doctorado en México y salían uno o dos años y regresaban y eso aumentaba sus posibilidades de colocarse bien en un puesto”, agrega.


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