Nadie quiere a Meade, lo único que recibe son mentadas de madre y sigue en tercer lugar



Durante su participación en la Convención Bancaria número 81, el candidato del PRI a la Presidencia, José Antonio Meade, al hablar de corrupción, pidió a los presentes que levantaran la mano si alguna vez habían sido servidores públicos y luego tuvo la ocurrencia de decir que “metería las manos al fuego” por prácticamente todos los servidores públicos presentes. 

Sin duda, sabía que no formaba parte de sus promesas de campaña.

“Tenemos que tener una buena certificación de evolución patrimonial, no una revelación voluntaria del 3de3. Una auditoría que nos asegure que nuestras manifestaciones externas de riqueza sean consistentes con la declaración patrimonial, consistentes con la declaración fiscal y consistentes con los registros públicos de la propiedad.

“Tenemos que tomarnos en serio el hecho de que los funcionarios públicos tenemos que vivir conforme a nuestros ingresos, y que un tercero tiene que dictaminar que ese sea el caso, y tenemos que tener penas más severas, y las cuatro cosas están a nuestro alcance, y lo podemos hacer”, expuso el candidato presidencial.

De igual forma, propuso que la extinción de dominio funcione en México, como en otros países, donde si el presunto delincuente no puede probar el origen de sus recursos o bienes los tiene que entregar.

Asimismo, afirmó que “la autonomía del Ministerio Público debiera ser sagrada” y se pronunció por nombrar desde ahora a los titulares de la PGR y la Fiscalía Anticorrupción.
Meade Kuribreña dijo en Acapulco que ningún partido tiene el “monopolio de la virtud” o de la “no virtud”, pero él es el candidato que con más claridad puede decir “soy honorable”. ¿Será?

Dentro de un ejercicio “chayotero”, no periodístico, El Heraldo de México publicó el aplausómetro del evento: 47 segundos para José Antonio Meade, 36 segundos para Ricardo Anaya y 11 segundos para López Obrador.

Este aplausómetro fue como una encuesta meramente clasista; una muestra solo de la oligarquía que no olvida quién le ha hecho los favores y que le encantaría seguir recibiendo.

Veinticuatro horas después, la historia se encargó de poner cada cosa en su lugar, pues José Antonio Meade, candidato presidencial de la coalición “Todos por México”, era abucheado el sábado durante su participación en un evento de la compañía Omnilife, propiedad de Jorge Vergara, el dueño de Las Chivas.

Videos del encuentro, realizado en el estadio sede del equipo de fútbol, dan cuenta del abucheo de los presentes al candidato priista.

El exsecretario de Hacienda fue invitado por el empresario Jorge Vergara al evento donde empresarios comparten vivencias y miembros de Omnilife reciben capacitación en diferentes temas.

Antes de que el candidato, que ocupa firmemente el tercer lugar en las preferencias electorales, comenzara su presentación, Jorge Vergara comentó: “Decidí que este año íbamos a hacer algo muy importante que era conocer a algún candidato a la Presidencia. Presentárselos a ustedes y por supuesto ya lo conozco, me he hecho amigo de él y creo que es una gente que tiene valores muy parecidos a Omnilife”.

Para su sorpresa, como se aprecia en los videos, los asistentes al evento sintieron una patada en el trasero y el abucheo al candidato priista comenzó, así como los gritos de: “¡Fuera, fuera, fuera!”.

La ciudadanía cada día está más consciente de quién es su verdugo y quién lo representa en estas elecciones. 

La marca de la historia, la marca del PRI, es un enorme lastre que está pesando sobre la espalda del “ciudadano Meade”.